Capitulo 8: Tenebrosa Tempestad


               



 -Me…Melisa?- Aquella voz, aquella grave y varonil voz que simplemente me hacia recordar el pasado, me era tan familiar pero a la vez tan distante de mi, sentía como si lo conociera, sin embargo, las voces en mi cabeza no permitían que la reconociera. Si lo que predijo Beera era correcto, aquella persona seria alguien bueno, que me traería felicidad el verlo, o eso supuse.

Lentamente gire mi cabeza para ver a la persona que poseía aquella voz tan peculiar y familiar. El viento empezó a golpear mas fuerte de lo normal mi rostro, una tormenta se aproximaba, lo que hacia que pareciese que el destino no quería que fuese a visitrar la tumba de mi madre. Escalofríos, miedo, angustia, impotencia, terror. Es lo único que sentí al ver la cara de aquel hombre que estoy segura, nunca traería ni algo bueno y mucho menos felicidad.

                -Creí que nunca te encontraría, Melissa, eres una chiquilla difícil de encontrar, ¿Lo sabías?- Dijo aquel hombre, no sabia si escupirle o simplemente golpearlo. Asco, era lo único que aquella voz me debió producir en un principio. Aquel hombre no era otro que el hermano de mi amadísimo padre, Robert. Aquel sucio hombre que lo único que hizo en toda mi vida fue robarle dinero a mis padres y venir de visita borracho hasta perder la conciencia y a pesar de todo, mi padre lo adoraba más que a su amado barco, incluso más que a mis hermanos.

                -Robert, ¿que haces tu aquí?- Pregunto Fred al ver mi impotencia de hablarle a ese hombre. Frederick lo había conocía de toda la vida, pues habían sido viejos amigos, sin embargo, al darse cuenta Robert de que él era empleado de mi padre le tomo ira y nunca mas le volvió a hablar.

                -La cosa no es contigo, Frederick, estoy hablando con mi amada y hermosa sobrina Melissa, claro esta, si deja esa idiotez de quedarse siempre muda cuando me ve-

                -No es idiotez,  es asco, porque de verdad me genera repugnancia el simple hecho de mirarte, y sin mentir, el hablarte me dan ganas de vomitar- Él siempre supo que lo despreciaba, de igual manera, él siempre me desprecio a mi, quizá porque era la que mi padre mas odiaba y por ende el también lo hacia, en fin, nunca me puso a analizar a fondo el porque esa bestia me veía como basura y nunca me importo, porque para mi, el era peor que la basura.

                -Bueno, pero relájate sobrinita- Dijo con un tono de ternura y arañándome los cachetes, que lo único que me hacia pensar era que en aquel hombre no había ni una gota de amor. –Vine por algo mas “importante” que solo hablar. Mi hermano te quiere, y te quiere muerta- Mi padre, era la primera vez que me lo mencionaban en los días que estuvo desaparecido. Y el hecho de que me quisiera muerta no era nada nuevo, desde pequeña tuve miedo que se apareciera en mi cuarto por la noche y me atacara, y de verdad, no me extrañaba.

                -Valla novedad, y entonces ¿se supone que tu me mataras? –Dije en tono sarcástico y con una risita burlona. Esos últimos días me habían dado fortaleza, el hecho de enfrentarme con tantos tipos raros en menos de una semana, me había enseñado que no debo titubiar ni a la mas minima amenza de muerte, porque simplemente esto era un juego, y en este juego la cosa era matar o morir, y no pensaba morir tan fácil.

                -No querida ilusa, no tendras la dicha de que estas hermosas manos- Llenas de mugre y basura- te arranquen lo único que te queda, ese pequeño aliento de vida que se esta conviertiendo en una molestia para mi hermano y por ende para todos nosotros- Dijo aumentando cada vez mas el tono de voz y exasperándose a medida que lo decía; como si fuera por obra de su voz, la lluvia empezó a golpear el suelo de una manera agresiva y poco común.  –Valla, llego la tormenta mas pronto de lo que esperabas ¿No lo crees?  Pero bueno, ya cumpli con el deber que me fue encargado, cuidate Melissa, las gotas pueden ser muy peligrosas- Y dicho esto, desapareció en medio de la tormenta.

Por un momento, cerre los ojos, a pesar de que mi sangre hervía de ira, mi mente no lo hacia, pero por algún extraño motivo, ya no escuchaba esas voces infernales de las almas que robe, y pensándolo a fondo, sucedió desde que vi a mi tio, ¿Las habrá calmado la ira? No lo creo, lo único que las calmaba fueron las risas de Beera.

                -Fred, las voces ya no est…- Desaparecio, no estaba en ningún lugar de aquella misteriosa tormenta que no permitia ver nada mas que las gotas que caian a mi alrededor. Tenia miedo, estaba sola y a pesar de que no estaba indefensa, asi me sentía. Las lagrimas comenzaron a brotar, no sabia que hacer, que camino tomar, hacia donde ir.

 Me di cuenta en ese instante que estaba sumergida en la oscuridad, en la soledad y la desesperación. Entendi que desde el momento que supe de mi poder mi vida se lleno de oscuridad y dolor, de odio y venganza; porque a pesar de que mi madre y mi hermano me amaban, entendía que todo era una farsa, que nunca seria lo suficientemente buena para que me quisieran sin necesidad de un poder o porque les cambie el alma. Deseaba que mis hermanos se murieran y mi padre pudiera ver lo buena hija que podía ser si me diera la oportunidad, pero nunca me la dio y por eso él merecía morir mas que todos los demás. Entre en razón en ese momento de que me había convertido en alguien mas, que no era la dulce niña que siempre intentaba hacer las cosas bien para que la reconocieran, sino que era la malvada chica que intentaba a toda costa matar a su padre. –Eso es- pensé. Cai en cuenta de algo que no había entendido ­y que era demasiado obvio –Mi padre, él es el que mando a matarme con aquel chico Ryan y con James, mi padre es un vadászok, por eso siempre me odio y me quiere matar, porque no estoy de su parte- Las lagrimas corrían mas rápidamente por mi cara, el dolor de pensar que me odiaba porque no era de su bando era demasiado, deseaba verlo cara a cara y decirle que por favor me quisiera, que me amara como a mis hermanos, era lo único que quería en ese momento.

Alce la vista, en ese momento no me importo la lluvia ni el hecho de que no pudiera ver por donde ir, segui el camino que mi tio había tomado y comencé a caminar, si, sabía que era lo que iba a hacer, lo sabia. 
Al llegar a cierto punto, la lluvia de disperso y comencé a ver el paisaje con facilidad; a pesar de la lluvia, los arboles y las flores que habían alrededor eran tan hermosos , que me sentía tranquila y relajada. Poco a poco empece a desifrar donde me encontraba, no era muy lejos de donde estaba cuando empezó a llover… llover, lo recordaba, aquel hecho que hizo que pensara de una manera diferente, y que me hizo ver cosas que no había visto antes. Sabia a donde me debía dirigir y que era lo que iba a hacer, asi que gire mi cuerpo y comencé a correr para llegar lo mas pronto posible a mi destino.

En el trayecto pensé sobre toda mi vida, el maltrato que recibí de mi padre y hermano, de la familia por parte de mi padre; de aquellos momentos de ira que hicieron que quisiera que la tierra me tragase; de esos días en que no me provocaba ni la mas minima euforia los comentarios joviales de mi madre; las veces en que sin querer, descargue toda mi ira en mis compañeros de clase  y por eso todos se alejaban de mi. Todos esos momentos me hicieron la persona que soy o por lo menos que era; mi mente estaba confundida, pero a pesar de todo sabia lo que debía hacer y sabia que no me arrepentiría de ello. Sentia lastima de las personas que tuvieron que soportarme, pero sabia que lo hacían porque me querían. Sentia enojo conmigo misma al hacerme la sorda con los comentarios que hacían Aarón y Christopher, deseaba verlos una vez mas y decirles que fueron de gran apoyo en mi vida pero que lastimosamente ninguno de los dos hacia parte de mi corazón de la manera que sabia que ellos querían. Corrí y corrí pensando en que las cosas que nunca hice, serian imposibles de hacer ahora, no porque todo fuera a acabar, no, sino porque ya era muy tarde para las segundas oportunidades.

Mi destino, aquella casa vieja y de madera que me pareció tan hogareña. Me acerque a la puerta y la toque tres veces. Cuando por fin alguien salió

                -Hola, Max- Dije con una gran sonrisa en la cara, el sol había vuelto a salir y había llegado al lugar donde todo daría inicio.
               
                -Oh, eres tú, ¿Qué pasa?- Dijo de una manera fría y completamente distraída, como si no le importara el hecho de que estuviera hay, su mirada fija en el marco de la pared y su cabello alborotado como siempre.
                -Maximiliano, necesito un favor tuyo- Dije ya sin sonrisa alguna, estaba seria y asi permacería hasta que mi deseo fuera cumplido.

                -¿Qué quieres ahora?- Fijo sus ojos en mi, esos profundos ojos que una vez me salvaron y que me hechizaron. Su cara era de preocupación, y supongo que sabia y entendía lo que quería.

                -Llevame con James- 

7 comentarios:

  1. que padre esta melii esperamos con ansia el 9 <3

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  2. Tantísimo tiempo sin un capitulo, pero valió la pena esperar. Exijo el capitulo 9 :D

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  3. Que bueno que les haya gustado ! De verdad perdón por la demora y pronto terminare el noveno capitulo, así que no tendran que esperar tanto :D

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  4. Siguela!!!!, esta de pelos!!! *.*
    Jejejeje, menos mal no quede en un capitulo de tanta intriga como los anteriores, pero igual quiero seguir leyendola xDD

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  5. Estoy terminando y puliendo el siguiente capitulo, espero y les agrade :D

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  6. ¡Hola! Me ha encantado la entrada, soy nueva en blogger, así que me encantaría que te pasases por mi blog literario para ver qué te parece y si te gusta, quédate porfa.
    http://tintasobrepapelmojado.blogspot.com.es/

    Un beso y muchísimas gracias.

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